miércoles, 13 de abril de 2016

Gritos a tu espalda.

Mentiría si dijese que he tratado de olvidarme del ritmo de tus dedos recorriendo mi espalda.
Mentiría,
pues más bien se ha convertido en la cadencia que siguen mis latidos hasta que se desbocan al roce de un recuerdo.
Ojalá permaneciese siempre tan nítida esa imagen de tus ojos
posándose en mi con esa mirada que sólo tú tienes,
para después cerrarse y dar paso a un suspiro que haga temblar todo mi cuerpo.

Mentiría si dijese que odio esa sensación de vértigo que golpea mi estómago cada vez que me besas.
Mentiría,
pues cuento las horas para volver a sentirme al borde de un precipicio.
Ojalá siga perdiendo la cuenta de todos los escalofríos
que me hacen tambalearme y buscar mi refugio entre tus brazos.
Y entre tus sábanas.

Mentiría,
mentiría si pudiese disimular que me llena sentir tu piel contra la mía.
Mentiría a gritos si no prefiriese los susurros en tu oído o en tus labios.

Mentiría...
Pero me siento tan segura que ni siquiera necesito pedirte que no me sueltes,


aunque mis ojos se desvivan por hacértelo saber.

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