Octubre ha llegado cargado de otoño.
Vestido con la chispeante vibración de sus colores;
adornado con los agridulces suspiros de los árboles al verse desnudados.
Ha traído consigo la breve caricia del viento,
el olor a tierra mojada,
la alfombra de hojas que te escoltan por las vías.
Ha recordado las idas buscando algo a paso lento,
la luz de una luna menguada,
el desencanto de las venidas con las manos vacías.
Anunciada su presencia por una sinfonía de olores;
besadas mis sábanas por el sol sin poder perturbar los días nublados.
Octubre echa raíces, yo me bajo del podio.