Tanto tiempo atrapada que se te olvida hasta como respirabas cuando no estaba esa sensación oprimiéndote el pecho, cuando no sentías un vacío bajo tus pies del que no consigues huir. Y, de repente, un día y sin venir a cuento, llega esa brisa de aire fresco que te golpea con tanta fuerza que hasta te hace tropezar, pero para tu sorpresa no caes en el agujero negro que antes te rodeaba, sino que pisas suelo firme y luego flotas. Sientes algo así como la libertad de elevarte unos cuantos metros del suelo al aprender a volar.
Supongo que esa razón por la que empezamos a ir cuesta arriba y a recuperarnos de las caídas puede ser cualquier cosa. Desde abrir los ojos y darnos cuenta de lo que realmente merece la pena a alejarnos de todo aquello que nos mantenía atrapados. Sea de la manera que sea, hay un punto en el que necesitamos huir. Y no me refiero a huir relacionándolo con la cobardía, no. Si digo huida es con un significado completamente distinto. Digamos que por una vez, las ganas por salir de algo de cualquier manera posible hacen que todo brille más.
No voy a negar que el pesimismo se apodera de mi muchas noches y la soledad me hace tiritar incluso cubierta con un enorme edredón envuelto en sábanas de rayas color cielo, pero a pesar de ello cada vez me cuesta menos ver el rayo de sol entre tantas nubes. Y día a día las ganas de perseguirlo son mayores. Y aún así, creo que nunca dejaré de mirar atrás, porque todo aquello que me dolió también me ha construido y por mucho que me pese soy quien soy por todo lo que era.
"It is important to remember that your scar is also a reminder that you are healed."
miércoles, 30 de octubre de 2013
jueves, 6 de junio de 2013
Trozos quemados.
No voy a empezar diciendo que soy la persona que peor lo está pasando de este mundo, no voy a decir que estoy deprimida, que odio esta mierda de vida, que quiero desaparecer para ver quien me echaría de menos. No.
¿Habéis sentido alguna vez que algo que habéis estado formando desde que tenéis uso de conciencia se desmorona? Que no sirve para nada, que ya no existe, que no hay forma de recuperarlo. Tras años de intentar recomponer cacho a cacho algo que ya estaba tan roto, me rindo. ¿Actitud positiva? Las cosas no son así, las putas oportunidades se acaban y la gente se cansa de aguantar mierdas y tonterías. He buscado razones hasta en los lugares más recónditos de mi memoria y aún así: nada. Eso es lo único que tengo. Fallo tras fallo, decepción tras decepción. ¿Qué más queréis? ¿Razones? Yo estoy harta de mantener esto a flote, de intentar solucionar todos y cada uno de esos problemas que no hacéis más que crear y sumar, de callarme las cosas para que todo esté "bien". Harta. ¿Cuántas broncas más necesitáis? ¿Cuántas peleas, cuántas malas caras, cuántos gritos? Que sí, que "solo podemos estar realmente furiosos con personas que nos importan mucho", pero ¿a cambio de qué? ¿De malgastar tiempo y lágrimas? ¿De pasar días con la cara larga y la cabeza a punto de explotar? Sinceramente, ya no merece la pena. Innumerables ocasiones en las que podríais haber solucionado algo, lo habéis dejado pasar. Si vosotros no tenéis la mínima de intención de seguir adelante, ¿acaso yo debería? No voy a ser una vez más la que tiene que ser fuerte y aguantar el peso. Porque si me paro a pensar, los menos ya superan a los más en cantidad, y aunque no sea de ciencias está claro que menos y más, siempre da negativo.
Soy consciente de que muchísima gente lo pasa peor que yo, de que hay niños muriéndose de hambre y madres llorando por impotencia día sí y día también. Familias que están en la calle, sin trabajo y sin posibilidades de ofrecerles a sus hijos todo lo que necesitan. Hay niños que ni siquiera consiguen llegar a los tres días de vida, que nunca podrán ver el sol ni disfrutar de los altibajos de la rutina.
Pero, en todo caso, estas son mis palabras, mis sentimientos y hasta mis miedos.
Pero, en todo caso, estas son mis palabras, mis sentimientos y hasta mis miedos.
¿Habéis sentido alguna vez que algo que habéis estado formando desde que tenéis uso de conciencia se desmorona? Que no sirve para nada, que ya no existe, que no hay forma de recuperarlo. Tras años de intentar recomponer cacho a cacho algo que ya estaba tan roto, me rindo. ¿Actitud positiva? Las cosas no son así, las putas oportunidades se acaban y la gente se cansa de aguantar mierdas y tonterías. He buscado razones hasta en los lugares más recónditos de mi memoria y aún así: nada. Eso es lo único que tengo. Fallo tras fallo, decepción tras decepción. ¿Qué más queréis? ¿Razones? Yo estoy harta de mantener esto a flote, de intentar solucionar todos y cada uno de esos problemas que no hacéis más que crear y sumar, de callarme las cosas para que todo esté "bien". Harta. ¿Cuántas broncas más necesitáis? ¿Cuántas peleas, cuántas malas caras, cuántos gritos? Que sí, que "solo podemos estar realmente furiosos con personas que nos importan mucho", pero ¿a cambio de qué? ¿De malgastar tiempo y lágrimas? ¿De pasar días con la cara larga y la cabeza a punto de explotar? Sinceramente, ya no merece la pena. Innumerables ocasiones en las que podríais haber solucionado algo, lo habéis dejado pasar. Si vosotros no tenéis la mínima de intención de seguir adelante, ¿acaso yo debería? No voy a ser una vez más la que tiene que ser fuerte y aguantar el peso. Porque si me paro a pensar, los menos ya superan a los más en cantidad, y aunque no sea de ciencias está claro que menos y más, siempre da negativo.
lunes, 25 de febrero de 2013
Tú por mi y yo por ti.
Estoy aquí por ti, como siempre, y es gracias a eso por lo que las palabras fluyen solas. Si has sabido entenderme como nadie lo ha hecho, si has estado ahí en cada momento es porque eres lo único que no me falla ni en las peores. ¿Cómo hago yo para devolverte todo lo que haces por mi? No podría, es casi imposible. Dejémoslo en casi, que hoy por hoy prefiero pensar que no hay imposibles que puedan pararme, aunque no sea ni medio cierto.
¿Sabes qué te echo de menos cada vez que no te tengo? ¿Qué se me hace interminable un sólo día sin ti? Cada escalofrío que consigues provocarme, cada lágrima o cada sonrisa, qué más da si la consigues sacar tú. ¿Vida sin ti? Eso no es vida, es un profundo vacío en lo más hondo que no cierra nunca. Nunca lograría cansarme de todas las historias que me cuentas, de todos los sentimientos que confiesas y de cada una de las palabras que calan hasta al más insensible de este mundo de locos.
Y sigo aquí gracias a esto, a tenerte en cualquier momento, a cualquier hora y lo mejor: sólo para mí (aunque nunca esté de más compartirte). ¿Qué es lo que tienes que transmite todo y más? Cada uno lo siente de forma diferente, y cada cual quiere expresarlo de una forma diferente. Cambiando día sí y día también, y aún así no haces más que mejorar y clavarte más dentro.
Gracias por comprenderme, aunque no seas consciente de ello. Gracias por contar en muchas ocasiones mi vida cuando ni yo misma la comprendía. Gracias por apoyarme, aunque parezca que no eres más que palabras en una melodía. Gracias por sonar siempre que te necesito a través de mis cascos, gracias por cada acorde de guitarra o cada solo de piano. Gracias por escuchar mis lágrimas y acompañarlas siempre de una melodía. Gracias por duplicar las sonrisas. Gracias por llamarte "música".
¿Sabes qué te echo de menos cada vez que no te tengo? ¿Qué se me hace interminable un sólo día sin ti? Cada escalofrío que consigues provocarme, cada lágrima o cada sonrisa, qué más da si la consigues sacar tú. ¿Vida sin ti? Eso no es vida, es un profundo vacío en lo más hondo que no cierra nunca. Nunca lograría cansarme de todas las historias que me cuentas, de todos los sentimientos que confiesas y de cada una de las palabras que calan hasta al más insensible de este mundo de locos.
Y sigo aquí gracias a esto, a tenerte en cualquier momento, a cualquier hora y lo mejor: sólo para mí (aunque nunca esté de más compartirte). ¿Qué es lo que tienes que transmite todo y más? Cada uno lo siente de forma diferente, y cada cual quiere expresarlo de una forma diferente. Cambiando día sí y día también, y aún así no haces más que mejorar y clavarte más dentro.
Gracias por comprenderme, aunque no seas consciente de ello. Gracias por contar en muchas ocasiones mi vida cuando ni yo misma la comprendía. Gracias por apoyarme, aunque parezca que no eres más que palabras en una melodía. Gracias por sonar siempre que te necesito a través de mis cascos, gracias por cada acorde de guitarra o cada solo de piano. Gracias por escuchar mis lágrimas y acompañarlas siempre de una melodía. Gracias por duplicar las sonrisas. Gracias por llamarte "música".
domingo, 3 de febrero de 2013
Impotencia.
Otro
caluroso día de Agosto amenaza con cernirse sobre Madrid mientras hago el
último sprint. Respiro con dificultad disminuyendo el ritmo gradualmente hasta
casi pararme por completo. El espléndido amanecer que se abre camino en el
horizonte me obliga a entornar los ojos, respiro hondo llenando los pulmones de
aire. Unos suaves acordes de guitarra me recuerdan que todavía llevo puestos
los auriculares; la voz de Ed Sheeran que invadía cada espacio de mi mente
mientras corría, evitando que mis pensamientos se descarriasen hacia lugares
más oscuros, ahora parece lejana. Es extraña la forma en la que el ejercicio y
la música consiguen evadirme del resto del mundo, extraña pero reconfortante.
No quiero recordar la razón que me impulsó a salir a correr tan temprano esta
mañana, pero realmente es para lo que he venido.
Arranco briznas verdes a un ritmo mecanizado casi sin darme cuenta. ¿Qué puedo hacer cuando lo doy todo por perdido? Días comiéndome la cabeza para llegar a una única conclusión: Nada. Como odio esa palabra, está tan... vacía. Y no me ayuda a solucionar, ni a olvidar, ni a perdonar, ni a... nada.
Mi cabeza ahora es similar a un huracán que ha ido arrastrando todo a su paso. Pensamientos de un lado para otro que no saben que hacer conmigo. "Dejadme en paz" suplico cubriéndome la cara con las manos que se humedecen cuando rozan las pequeñas gotas saladas que caen desde mis ojos sin que pueda hacer nada por controlarlas.
La hierba ligeramente
refrescante por las gotas de rocío me acoge con suavidad cuando me siento
cruzando las piernas. Clavo fijamente mi mirada en las hondas casi
imperceptibles que mueven sigilosamente el agua del estanque. El pensamiento
del que he estado huyendo hasta ahora acude a mi mente con insistencia. ¿Por qué ha cambiado todo tan rápido? No tengo tiempo para asimilarlo, no quiero aceptar que ya no sea como antes. Malditas lágrimas que me queman la garganta, me niego rotundamente a volver a llorar. No por ti, no ahora.
Arranco briznas verdes a un ritmo mecanizado casi sin darme cuenta. ¿Qué puedo hacer cuando lo doy todo por perdido? Días comiéndome la cabeza para llegar a una única conclusión: Nada. Como odio esa palabra, está tan... vacía. Y no me ayuda a solucionar, ni a olvidar, ni a perdonar, ni a... nada.
Mi cabeza ahora es similar a un huracán que ha ido arrastrando todo a su paso. Pensamientos de un lado para otro que no saben que hacer conmigo. "Dejadme en paz" suplico cubriéndome la cara con las manos que se humedecen cuando rozan las pequeñas gotas saladas que caen desde mis ojos sin que pueda hacer nada por controlarlas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)