Soy sólo el mar que desciende por tus mejillas,
te acaricia la barbilla
y osa mojarte la ropa.
Soy sólo la gota que aterriza,
con prisa,
sobre tu cuello
y después no encuentra la manera
(ni las ganas)
de marcharse.
Tan sólo la pizca de agua
que se cuela entre tus labios
cuando andas despistada.
Esa que pasea por tu lengua,
y sueña con perderse en tu garganta.
Hoy soy sólo la explosión
y los daños colaterales.
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