lunes, 25 de febrero de 2013

Tú por mi y yo por ti.

Estoy aquí por ti, como siempre, y es gracias a eso por lo que las palabras fluyen solas. Si has sabido entenderme como nadie lo ha hecho, si has estado ahí en cada momento es porque eres lo único que no me falla ni en las peores. ¿Cómo hago yo para devolverte todo lo que haces por mi? No podría, es casi imposible. Dejémoslo en casi, que hoy por hoy prefiero pensar que no hay imposibles que puedan pararme, aunque no sea ni medio cierto.

¿Sabes qué te echo de menos cada vez que no te tengo? ¿Qué se me hace interminable un sólo día sin ti? Cada escalofrío que consigues provocarme, cada lágrima o cada sonrisa, qué más da si la consigues sacar tú. ¿Vida sin ti? Eso no es vida, es un profundo vacío en lo más hondo que no cierra nunca. Nunca lograría cansarme de todas las historias que me cuentas, de todos los sentimientos que confiesas y de cada una de las palabras que calan hasta al más insensible de este mundo de locos.


Y sigo aquí gracias a esto, a tenerte en cualquier momento, a cualquier hora y lo mejor: sólo para mí (aunque nunca esté de más compartirte). ¿Qué es lo que tienes que transmite todo y más? Cada uno lo siente de forma diferente, y cada cual quiere expresarlo de una forma diferente. Cambiando día sí y día también, y aún así no haces más que mejorar y clavarte más dentro.


Gracias por comprenderme, aunque no seas consciente de ello. Gracias por contar en muchas ocasiones mi vida cuando ni yo misma la comprendía. Gracias por apoyarme, aunque parezca que no eres más que palabras en una melodía. Gracias por sonar siempre que te necesito a través de mis cascos, gracias por cada acorde de guitarra o cada solo de piano. Gracias por escuchar mis lágrimas y acompañarlas siempre de una melodía. Gracias por duplicar las sonrisas. Gracias por llamarte "música".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Datos personales

About