Perdóname, corazón;
sé que he vuelto a recordar la caricia de su risa en mi mejilla.
Sé que he vuelto a pensar en su sonrisa,
y en sus dedos recorriendo mis costillas.
Perdóname, corazón;
no encuentro la forma de pedirte que frenes antes de llegar al acantilado.
Ni la manera de excusarme por esos golpes que te he dado.
Perdóname, corazón;
tengo ganas de salir corriendo hasta que me fallen las fuerzas.
Pero también de que me bese y haga temblar mis piernas.
Perdóname, corazón;
porque últimamente voy danzando entre la ira y el miedo.
Porque últimamente este vértigo que siento me impide alzar el vuelo.
Perdóname, corazón; pues sé que estás cansado.
Perdóname tú también, amor; yo todavía no te he olvidado.
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