lunes, 4 de septiembre de 2017

Disculpas injustificadas.

Perdóname, corazón;
sé que he vuelto a recordar la caricia de su risa en mi mejilla.
Sé que he vuelto a pensar en su sonrisa,
y en sus dedos recorriendo mis costillas.
Perdóname, corazón;
no encuentro la forma de pedirte que frenes antes de llegar al acantilado.
Ni la manera de excusarme por esos golpes que te he dado.
Perdóname, corazón;
tengo ganas de salir corriendo hasta que me fallen las fuerzas.
Pero también de que me bese y haga temblar mis piernas.
Perdóname, corazón;
porque últimamente voy danzando entre la ira y el miedo.
Porque últimamente este vértigo que siento me impide alzar el vuelo.
Perdóname, corazón; pues sé que estás cansado.

Perdóname tú también, amor; yo todavía no te he olvidado. 

jueves, 31 de agosto de 2017

Hacer trampas.

He estado buscando puntos débiles entre los cimientos de este muro recién construido, desconocido.
He estado cavando más allá de mis raíces, observando cada espacio bajo tierra, validando la posibilidad de esconderme allí durante la tormenta.
Ha llovido, fuera y dentro de mi castillo. Gotas escapistas han encontrado refugio en las vetas de estas piedras. Creo que pretenden traer el invierno con ellas, que están cansadas del calor y de las noches sin viento. 
He escalado a la torre más alta, y ni siquiera desde allí era capaz de divisar el mar. Ni siquiera desde allí conseguía distinguir los arañazos dibujados en las nubes por los rascacielos.


Nubes.

Nubes grises se entretejen formando este manto decaído que oso llamar cielo.
Maldito cielo...
Maldito cielo que ya no me deja contemplar con anhelo el azul de tus ojos.
Azul que se esconde, me rehuye y se desvanece (para suspiro mío).


He vuelto al ayer, y todo sigue intacto.

Aún así el presente es extraño, y me engaño repitiendo que, mañana, a la calma le costará un poco menos subir el siguiente peldaño.

jueves, 24 de agosto de 2017

Consecuencias.

Sabes bien que no soy de arrepentirme.
Siempre que hablamos de retractarnos, la palabra 'nunca' se contonea por la punta de mi lengua. 

Conoces la forma en la que defiendo mis acciones.
La seguridad que tiñe mis iris cuando digo que, si en algún momento hice algo, fue porque en ese mismo momento lo quise. 

Y, sin embargo, llega la tormenta y estoy deseando saltar al vacío. 
Aún sabiendo que podría aguantar aquí. 
Aún siendo consciente de que cuando me trague el huracán me preguntaré «¿por qué?» y sentiré la impotencia de la falta de respuestas. 

sábado, 8 de octubre de 2016

Suplente.

Octubre ha llegado cargado de otoño.

Vestido con la chispeante vibración de sus colores; 
adornado con los agridulces suspiros de los árboles al verse desnudados.

Ha traído consigo la breve caricia del viento, 
el olor a tierra mojada, 
la alfombra de hojas que te escoltan por las vías.

Ha recordado las idas buscando algo a paso lento,
la luz de una luna menguada,
el desencanto de las venidas con las manos vacías.

Anunciada su presencia por una sinfonía de olores;
besadas mis sábanas por el sol sin poder perturbar los días nublados.

Octubre echa raíces, yo me bajo del podio. 

domingo, 25 de septiembre de 2016

Grises y azules.

Hoy siento la ausencia como el impacto de una ola. Una ola de esas que te engullen mientras el fondo marino trata de atraerte hacia él con su magnetismo. 
Me oigo boquear con desesperación durante esos interminables segundos en los que olvido que poseo unos brazos con los que impulsarme a la superficie. Noto como mis piernas sacuden el agua con furia.

Salgo exitosa de una nueva batalla y, a pesar de todo, me siento derrotada. 
Mi cuerpo huye buscando la calidez de la arena y la caricia del sol; pero sólo hay frío, y el pánico latente de ese «qué hubiera pasado si...» que nunca admito formular. Mis dedos se cierran con fuerza en torno a un puñado de granos: de nuevo trato de aferrarme a algo que se escapa de mis manos más rápidamente de lo que yo me recompongo. 

Los acantilados a mi espalda pellizcan mi alma como recordatorio de todas aquellas veces que no salté.

Tantos huecos, tantos parches.
Noto las heridas abriéndose de nuevo, recordándome que nunca las cuidé, que siempre estuve demasiado asustada de secar la sangre que las teñía. Y ahora mi piel se escama, la sal se seca sobre mi cara. 
Ahora mi exterior se equipara en tirantez a los hilos que sujetan mis pedacitos internos. 


Ni siquiera el arrullo del mar apacigua esta guerra.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Último minuto

Como volver a quedarme paralizada frente a esa puerta. Sentir de nuevo el temblor en mis brazos y la falta de fuerza en mis manos.
Como ver escurrirse entre mis dedos el picaporte, tan pesado como los clavos que me anclan a este suelo ya inestable.
Como la brisa de aire que te alienta a dar un paso más, pero que no es suficiente para seguir respirando.
Como rozar el éxito con la punta de los dedos y jamás pensar en atraparlo.

Otra mañana de ojeras que se estiran bajo el peso del mundo que llevo cargado a la espalda. 
Otra mirada al espejo tratando de resolver preguntas que todavía no están formuladas.
Otra tarde de indecisiones, de puedo y no quiero, no debo, no valgo, no sueño.

Cobarde, me temo.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Noche sin aliento.

Hacía ya un tiempo desde la última vez que me atraganté con el vacío.

Casi se me había olvidado el tacto de la ausencia, y como se estremece al ser rozada por el viento.
Apenas recordaba el olor de las lágrimas al mezclarse con el sabor amargo de unas retinas cubiertas de bruma.
Creo que estuve al borde de pisar la grieta tantas veces que acabé ignorando su existencia, borrando su nombre, acallando los gritos.

Vuelvo a estar rodeada de palabras que desean comprenderme, relajarme, desahogarme. Y tan solo conforman este nudo indestructible en mi garganta.
Me pellizcan con su impaciencia por entrar y salir: indescifrables, deformadas, irascibles y airadas; con más ganas de envenenarme que de morir por mi.
Arrastrando delirios de grandeza que no llegan a buen puerto y naufragan en el mar de pretextos que inventé. Yacen entre los fantasmas de lugares olvidados, fracasos congelados y aviones de papel.

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